Sonntag, 18. September 2016

Día 3: El miedo, la niebla y un perrito


Puesto que aún no hay internet en el piso, ayer me fui a la universidad para finalizar un trabajo que había empezado en Austria. Pero cuando llegué allí, varios obreros estaban trabajando y reconstruyendo el edificio y haciendo ruido. Parecía que uno de ellos tenía una melodía pegadiza porque siempre que pasaba por el banco en lo yo estaba sentada, tarareaba una melodía concreta. Probablemente también pareciera raro que una mujer joven pasara casi dos horas sentada en un banco trabajando con su portátil los sábados en la universidad sólo para poder utilizar el internet.
Como ya era la una decidí ir al Starbucks otra vez (¡Discúlpame, cariño!) para comer algo y para poder usar el internet. No sé por qué no funciona en mi portátil sino sólo en mi móvil… Mucha gente estaba trabajando con sus portátiles pero no pude decidirme finalmente a pedir a alguien que me ayudara.
Dado que no he llevado ningún libro español conmigo a Sevilla, quería comprar uno en Fnac en la Avenida de la Constitución. Después de enfrascarme un ratito en la lectura, decidí comprar La trilogía de la niebla de Carlos Ruiz Zafón, un autor cuyo estilo me encanta.  El libro parece un gran novelón y no creo que pueda terminarlo dentro de poco tiempo. Al ponerme en la cola me vi obligada a enfrentarme con un problema que me acompaña todos los días: el dialecto andaluz. No sólo murmuró el cajero al preguntarme si tenía una tarjeta de cliente sino también quitó la última silaba de cada palabra comiéndosela completamente. El problema es que él no es el único que habla así sino casi cada persona con la que he hablado hasta ahora. Sin embargo, creo que me he acostumbrado al español perfecto y lento de nuestros profes en la universidad de ahí que ahora esté un poco consentida. Espero que entienda más cuanto más tiempo vivo aquí.
Como todavía no quería volver a casa, tomé el autobús hacia la Gran Plaza, compré dos botellas de agua en una tienda pequeña, que había conocido el año pasado, y después fui andando al piso aunque casi nadie estuviera en la calle debido a la siesta. A pesar de que cueste un montón,  usé el internet de mi móvil para chatear con mi madre por Skype. Puesto que me gustaría pasar las vacaciones de Navidad en Austria, me aconsejó que ya comprara el billete de avión para que luego no estuvieran agotados. (Aunque llegué hace tres días a Sevilla, ya me duele el corazón cuando pienso en el hecho de que no puedo ver a mi familia antes de la Navidad. Sin embargo, no puedo esperar hasta que mi novio me visite al fin de octubre.)
Ayer el equipo de fútbol preferido de mi novio jugó en Mödling, una ciudad en el sur de Viena, y él fue en coche hacia ahí para ver el partido. Sturm Graz, que es el nombre del equipo, ganó el partido después de marcar tres goles mientras que el otro equipo tuvo que irse con las manos vacías. Estoy segura de que estuvo muy contento y feliz.
Sobre las siete la primera compañera de piso acompañada por sus padres vino a la casa para dejar sus cosas aquí y para limpiar una parte del piso. Luna, su perrito, que también había venido con ella, estaba muy aburrida así que se dio por jugar con el sofá mirándome tímidamente. Aunque el padre de mi compañera le aseguró al perro que era una amiga, parecía que no quería que la acariciara. Sin embargo, la pequeña Luna es tan mona.
Como aún no sé dónde serán mis clases, la compañera intentó ayudarme consultando a un amigo quien me aconsejo que mañana fuera a la secretaria para preguntar. El único problema es que la primera clase ya empieza a las ocho y media así que tengo que salir de la casa muy temprano para no llegar tarde. Creo que ahora tengo que calmarme un poquito porque soy una persona que se preocupa por cualquier cosa pequeña por lo que varios amigos e incluso mi madre suelen echarme un sermón…
Después de todo volvió con su familia a su pueblecito porque hoy una feria tiene lugar allí. Aunque propusieron que fuéramos de copas juntos, decidí no acompañarles porque quería llamar a mis padres.
Les agradezco a mis padres que siempre quieran animarme y motivarme a quedarme tranquila. No sé por qué tengo miedo de cualquier cosa… Conozco a tanta gente que viaja por todo el mundo disfrutando del tiempo y visitando lugares muy lejos sin que les entre nostalgia. Me gustaría tomar ejemplo de ellos pero no sé cómo…

¡Hasta muy pronto!

Kathi

Y ahí van las cinco palabras o frases que me parecieron importantes ayer:

el cubierto = Gedeck, Besteck
el pasillo = Korridor, Flur
el lavabo = Waschbecken
echar un sermón = eine Standpauke halten
marcar un gol = ein Tor schießen

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