Puesto
que todavía no tenemos internet en el piso, decidí dejar de escribir el blog un
rato para no gastar tanto dinero con el wifi de mi móvil. (Ya no quiero ver la
cuenta…)
El
lunes fui a la universidad para visitar la primera clase del semestre: Latín
Medieval. Dado que no se podía ver en internet ni en el tablón de anuncios
dónde la clase tenía lugar, iba con otra estudiante alemana, la que había
conocido pocos minutos antes, por todos los pasillos de la planta baja para
encontrar la aula correcta, cuando un español habló a nosotras preguntándonos
qué estábamos buscando. Al decírselo nos llevó a la secretaría para preguntar a
un colega suyo. Por fin, él me dijo la aula correcta así que pude llegar a
clase sin retraso.
Como
también estudio latín me parece interesante traducir no sólo del latín al
alemán sino también al español. Durante el semestre vamos a conocer algunas
obras latinas medievales y analizar los cambios de la lengua en la Edad Media.
Aunque cueste un poco acostumbrarse a traducir los textos al español, me gusta
mucho. Espero que así pueda mejorar también mis conocimientos lexicales porque
sé que me falta un montón de vocabulario, especialmente cuando hablo con un
nativo. La profesora también parece muy amable, sabe explicar muy bien y se
puede preguntarla en el caso de que no se entienda una cosa o una palabra.
Empezamos el lunes con la Carmina Burana,
una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XII, que se encontró en
Baviera, y es más, el primer texto fue “O fortuna velut luna”. Me alegro de que
empezáramos con ese texto porque un amigo, mi novio y yo habíamos asistido a un
concierto en primavera donde un coro cantaba una elección de música de la Carmina Burana compuesta por Carl Orff.
Entonces, el coro también había comenzado con “O fortuna”, una canción fuerte,
misteriosa y maravillosa. Sin embargo, al traducir el texto latín al español
tuve algunos problemas porque a veces no sé si la palabra latina también existe
en español, por ejemplo “ruina” con el significado “caída”. Una “Ruine” en
alemán describe un castillo roto o antiguo y no una caída. Vale, ahora sé un
poco más. :)
Después
de tener tres asignaturas sobre la literatura española en Austria ahora tengo
una clase sobre literatura hispanoamericana. Es increíble que sólo haya dos
estudiantes españoles en la clase y que el resto consista de estudiantes de
Inglaterra, Alemania, Francia, de los Estados Unidos y de Austria. El profesor
habla muy bien porque no es de Andalucía (jaja) sino de Cataluña. Una compañera
del piso suele decir que los andaluces siempre tienen hambre así que se comen
la última silaba de cada palabra haciendo que un turista o un estudiante de
cualquier otro sitio tenga problemas entendiendo lo que dicen. :D
Este
semestre también tengo una clase sobre el español que no empieza antes de la
semana que viene. Para estar completamente segura, me puse en la cola delante
de la secretaría otra vez acompañada por un colega alemán para preguntar a la
mujer en la ventanilla. Como yo quería también visitar un curso español para
profesores que forma parte del máster, la pregunté cuándo y dónde sería la
clase. Lo que me dijo, todavía me parece tanto increíble como injusto: Dijo que
tenía que quitarme el curso porque la persona responsable le había dicho que el
alumno tendría que mandarle un correo electrónico preguntando si podría
participar en el curso o no. Cuando llegué a casa, le mandé el correo
electrónico describiendo cortésmente mi situación. Lo que me contestó, me hizo
reventar de rabia y de furia: Sólo me había respondido que no podía participar
porque soy estudiante de Erasmus. No me había llamado por mi nombre ni me había
explicado por qué no podía participar. Escribiendo estas líneas todavía me
pongo furiosa. Es un curso que necesito en Austria porque normalmente sólo se
ofrece en el semestre de invierno así que cuando vuelva a Austria, me faltará
una asignatura para completar la primera parte de mi estudio. No entiendo que
una profesora pueda decidir por si mismo que los estudiantes de Erasmus no
pueden participar en tal curso sin explicar por qué. Primero tuve que cancelar
la inscripción a un curso debido a un cruce de horarios y ahora me falta otro
porque alguien ha decidido no es posible ofrecer ese curso a los estudiantes de
Erasmus.
Lo que
vi ayer en la última clase fue la gota que hizo rebosar el vaso: La profesora,
que no me deja participar en el curso, es la profesora de la clase. Y no parece
amable sino me recuerda a la bruja de Hansel y Gretel, a la cual le gusta
torturar a otros. No sólo quería que la gente que repite el curso levantara la
mano para que admitieran que habían suspendido la clase, sino les dijo a los
estudiantes de Erasmus que requería el nivel C1, conocimientos de morfología,
fonología, lexicología e incluso de fonética, y además conocimientos del latín,
especialmente del latín vulgar. Si alguien no los tiene, es muy probable que no
pueda aprobar la clase. Sin embargo, añadió que ya había tenido estudiantes de
otros países que habían aprobado la clase con buenas notas.
¿Por
qué hay tales profesores en la universidad? Esa forma de pedagogía no sólo
desilusiona a cualquier persona en la clase sino tampoco sirve como ejemplo
para los futuros profesores. Está claro que la clase no va a ser fácil y que
hay que hacer un montón para aprobarla, pero no entiendo que alguien pueda ser
tan estricto y malvado como ella. Por eso, he decidido llamarla “bruja”.
Sin
embargo, también he decidido seguir visitando el curso porque quiero mostrar
que no todos los estudiantes de Erasmus son estúpidos. Soy una mujer estudiosa
y lista y no quiero que alguien me ponga piedras en el camino solamente porque
puede o porque le satisface. Y quiero y voy a aprobar el curso. Punto.
¡Hasta
pronto!
Kathi
Y ahí van algunas palabras de los días
pasados. He añadido cinco más porque ya llevo algunos días sin escribir en el
blog:
la ruina = Fall
la luna menguante = abnehmender Mond
el eje = Achse
la sirvienta/la cirada = Bedienstete
afeitar = rasieren
la pasta = Nudel
la estantería = Regal
la vainilla = Vanille
el escritorio = Schreibtisch
deshacerse = sich auflösen
