Donnerstag, 22. September 2016

Día 4-7: La universidad, la barrera lingüística y una bruja


Puesto que todavía no tenemos internet en el piso, decidí dejar de escribir el blog un rato para no gastar tanto dinero con el wifi de mi móvil. (Ya no quiero ver la cuenta…)
El lunes fui a la universidad para visitar la primera clase del semestre: Latín Medieval. Dado que no se podía ver en internet ni en el tablón de anuncios dónde la clase tenía lugar, iba con otra estudiante alemana, la que había conocido pocos minutos antes, por todos los pasillos de la planta baja para encontrar la aula correcta, cuando un español habló a nosotras preguntándonos qué estábamos buscando. Al decírselo nos llevó a la secretaría para preguntar a un colega suyo. Por fin, él me dijo la aula correcta así que pude llegar a clase sin retraso.
Como también estudio latín me parece interesante traducir no sólo del latín al alemán sino también al español. Durante el semestre vamos a conocer algunas obras latinas medievales y analizar los cambios de la lengua en la Edad Media. Aunque cueste un poco acostumbrarse a traducir los textos al español, me gusta mucho. Espero que así pueda mejorar también mis conocimientos lexicales porque sé que me falta un montón de vocabulario, especialmente cuando hablo con un nativo. La profesora también parece muy amable, sabe explicar muy bien y se puede preguntarla en el caso de que no se entienda una cosa o una palabra. Empezamos el lunes con la Carmina Burana, una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XII, que se encontró en Baviera, y es más, el primer texto fue “O fortuna velut luna”. Me alegro de que empezáramos con ese texto porque un amigo, mi novio y yo habíamos asistido a un concierto en primavera donde un coro cantaba una elección de música de la Carmina Burana compuesta por Carl Orff. Entonces, el coro también había comenzado con “O fortuna”, una canción fuerte, misteriosa y maravillosa. Sin embargo, al traducir el texto latín al español tuve algunos problemas porque a veces no sé si la palabra latina también existe en español, por ejemplo “ruina” con el significado “caída”. Una “Ruine” en alemán describe un castillo roto o antiguo y no una caída. Vale, ahora sé un poco más. :) 

Después de tener tres asignaturas sobre la literatura española en Austria ahora tengo una clase sobre literatura hispanoamericana. Es increíble que sólo haya dos estudiantes españoles en la clase y que el resto consista de estudiantes de Inglaterra, Alemania, Francia, de los Estados Unidos y de Austria. El profesor habla muy bien porque no es de Andalucía (jaja) sino de Cataluña. Una compañera del piso suele decir que los andaluces siempre tienen hambre así que se comen la última silaba de cada palabra haciendo que un turista o un estudiante de cualquier otro sitio tenga problemas entendiendo lo que dicen. :D

Este semestre también tengo una clase sobre el español que no empieza antes de la semana que viene. Para estar completamente segura, me puse en la cola delante de la secretaría otra vez acompañada por un colega alemán para preguntar a la mujer en la ventanilla. Como yo quería también visitar un curso español para profesores que forma parte del máster, la pregunté cuándo y dónde sería la clase. Lo que me dijo, todavía me parece tanto increíble como injusto: Dijo que tenía que quitarme el curso porque la persona responsable le había dicho que el alumno tendría que mandarle un correo electrónico preguntando si podría participar en el curso o no. Cuando llegué a casa, le mandé el correo electrónico describiendo cortésmente mi situación. Lo que me contestó, me hizo reventar de rabia y de furia: Sólo me había respondido que no podía participar porque soy estudiante de Erasmus. No me había llamado por mi nombre ni me había explicado por qué no podía participar. Escribiendo estas líneas todavía me pongo furiosa. Es un curso que necesito en Austria porque normalmente sólo se ofrece en el semestre de invierno así que cuando vuelva a Austria, me faltará una asignatura para completar la primera parte de mi estudio. No entiendo que una profesora pueda decidir por si mismo que los estudiantes de Erasmus no pueden participar en tal curso sin explicar por qué. Primero tuve que cancelar la inscripción a un curso debido a un cruce de horarios y ahora me falta otro porque alguien ha decidido no es posible ofrecer ese curso a los estudiantes de Erasmus.
Lo que vi ayer en la última clase fue la gota que hizo rebosar el vaso: La profesora, que no me deja participar en el curso, es la profesora de la clase. Y no parece amable sino me recuerda a la bruja de Hansel y Gretel, a la cual le gusta torturar a otros. No sólo quería que la gente que repite el curso levantara la mano para que admitieran que habían suspendido la clase, sino les dijo a los estudiantes de Erasmus que requería el nivel C1, conocimientos de morfología, fonología, lexicología e incluso de fonética, y además conocimientos del latín, especialmente del latín vulgar. Si alguien no los tiene, es muy probable que no pueda aprobar la clase. Sin embargo, añadió que ya había tenido estudiantes de otros países que habían aprobado la clase con buenas notas.
¿Por qué hay tales profesores en la universidad? Esa forma de pedagogía no sólo desilusiona a cualquier persona en la clase sino tampoco sirve como ejemplo para los futuros profesores. Está claro que la clase no va a ser fácil y que hay que hacer un montón para aprobarla, pero no entiendo que alguien pueda ser tan estricto y malvado como ella. Por eso, he decidido llamarla “bruja”.
Sin embargo, también he decidido seguir visitando el curso porque quiero mostrar que no todos los estudiantes de Erasmus son estúpidos. Soy una mujer estudiosa y lista y no quiero que alguien me ponga piedras en el camino solamente porque puede o porque le satisface. Y quiero y voy a aprobar el curso. Punto.

¡Hasta pronto!
Kathi

Y ahí van algunas palabras de los días pasados. He añadido cinco más porque ya llevo algunos días sin escribir en el blog:

la ruina = Fall
la luna menguante = abnehmender Mond
el eje = Achse
la sirvienta/la cirada = Bedienstete
afeitar = rasieren
la pasta = Nudel
la estantería = Regal
la vainilla = Vanille
el escritorio = Schreibtisch
deshacerse = sich auflösen

Sonntag, 18. September 2016

Día 3: El miedo, la niebla y un perrito


Puesto que aún no hay internet en el piso, ayer me fui a la universidad para finalizar un trabajo que había empezado en Austria. Pero cuando llegué allí, varios obreros estaban trabajando y reconstruyendo el edificio y haciendo ruido. Parecía que uno de ellos tenía una melodía pegadiza porque siempre que pasaba por el banco en lo yo estaba sentada, tarareaba una melodía concreta. Probablemente también pareciera raro que una mujer joven pasara casi dos horas sentada en un banco trabajando con su portátil los sábados en la universidad sólo para poder utilizar el internet.
Como ya era la una decidí ir al Starbucks otra vez (¡Discúlpame, cariño!) para comer algo y para poder usar el internet. No sé por qué no funciona en mi portátil sino sólo en mi móvil… Mucha gente estaba trabajando con sus portátiles pero no pude decidirme finalmente a pedir a alguien que me ayudara.
Dado que no he llevado ningún libro español conmigo a Sevilla, quería comprar uno en Fnac en la Avenida de la Constitución. Después de enfrascarme un ratito en la lectura, decidí comprar La trilogía de la niebla de Carlos Ruiz Zafón, un autor cuyo estilo me encanta.  El libro parece un gran novelón y no creo que pueda terminarlo dentro de poco tiempo. Al ponerme en la cola me vi obligada a enfrentarme con un problema que me acompaña todos los días: el dialecto andaluz. No sólo murmuró el cajero al preguntarme si tenía una tarjeta de cliente sino también quitó la última silaba de cada palabra comiéndosela completamente. El problema es que él no es el único que habla así sino casi cada persona con la que he hablado hasta ahora. Sin embargo, creo que me he acostumbrado al español perfecto y lento de nuestros profes en la universidad de ahí que ahora esté un poco consentida. Espero que entienda más cuanto más tiempo vivo aquí.
Como todavía no quería volver a casa, tomé el autobús hacia la Gran Plaza, compré dos botellas de agua en una tienda pequeña, que había conocido el año pasado, y después fui andando al piso aunque casi nadie estuviera en la calle debido a la siesta. A pesar de que cueste un montón,  usé el internet de mi móvil para chatear con mi madre por Skype. Puesto que me gustaría pasar las vacaciones de Navidad en Austria, me aconsejó que ya comprara el billete de avión para que luego no estuvieran agotados. (Aunque llegué hace tres días a Sevilla, ya me duele el corazón cuando pienso en el hecho de que no puedo ver a mi familia antes de la Navidad. Sin embargo, no puedo esperar hasta que mi novio me visite al fin de octubre.)
Ayer el equipo de fútbol preferido de mi novio jugó en Mödling, una ciudad en el sur de Viena, y él fue en coche hacia ahí para ver el partido. Sturm Graz, que es el nombre del equipo, ganó el partido después de marcar tres goles mientras que el otro equipo tuvo que irse con las manos vacías. Estoy segura de que estuvo muy contento y feliz.
Sobre las siete la primera compañera de piso acompañada por sus padres vino a la casa para dejar sus cosas aquí y para limpiar una parte del piso. Luna, su perrito, que también había venido con ella, estaba muy aburrida así que se dio por jugar con el sofá mirándome tímidamente. Aunque el padre de mi compañera le aseguró al perro que era una amiga, parecía que no quería que la acariciara. Sin embargo, la pequeña Luna es tan mona.
Como aún no sé dónde serán mis clases, la compañera intentó ayudarme consultando a un amigo quien me aconsejo que mañana fuera a la secretaria para preguntar. El único problema es que la primera clase ya empieza a las ocho y media así que tengo que salir de la casa muy temprano para no llegar tarde. Creo que ahora tengo que calmarme un poquito porque soy una persona que se preocupa por cualquier cosa pequeña por lo que varios amigos e incluso mi madre suelen echarme un sermón…
Después de todo volvió con su familia a su pueblecito porque hoy una feria tiene lugar allí. Aunque propusieron que fuéramos de copas juntos, decidí no acompañarles porque quería llamar a mis padres.
Les agradezco a mis padres que siempre quieran animarme y motivarme a quedarme tranquila. No sé por qué tengo miedo de cualquier cosa… Conozco a tanta gente que viaja por todo el mundo disfrutando del tiempo y visitando lugares muy lejos sin que les entre nostalgia. Me gustaría tomar ejemplo de ellos pero no sé cómo…

¡Hasta muy pronto!

Kathi

Y ahí van las cinco palabras o frases que me parecieron importantes ayer:

el cubierto = Gedeck, Besteck
el pasillo = Korridor, Flur
el lavabo = Waschbecken
echar un sermón = eine Standpauke halten
marcar un gol = ein Tor schießen

Freitag, 16. September 2016

Día 2: Mi Odisea en Sevilla


Tras una noche corta fui al mercado cerca del piso para comprar agua y algo para comer. ¡Es increíble que sea tan larga! Parece como una mezcla de Interspar, Libro y Obi porque al entrar se puede ver blocs de notas, después champú y toallas, aspiradores y al final frutas, verdura, pan e incluso sushi. (¿Se vende sushi en mercados austriacos?) 
Luego fui al Centro Internacional para registrar la fecha de mi llegada. Como tenía que pagar la tarjeta fui a un banco en la Gran Plaza y volví al centro donde me puse en la cola otra vez. (No es una buena idea presentarse allí sin tener una cita…) 

Después de todo, me fui a la universidad, en concreto a la Facultad de Filología, para inscribirme en los cursos. (Había tantos turistas, ¡dios mío!) Sin embargo, me alegro de que los empleados sean tan amables. Siempre que tenía una pregunta, intentaban ayudarme. Es más, es probable que yo parezca un poco perdida y confusa pero recordándome de mi primer día en la universidad en Austria, eso no me sorprende.

Como ya eran las dos, decidí comer algo. (A mi novio le molesta un montón que vaya a Starbucks, pero allí siempre hay internet. :D Y como todavía no tengo wifi en el piso, intento buscar lugares con conexión a internet.)

Aquí ha empezado mi odisea pequeña: ¿Por qué hay tantos cajeros automáticos que están fuera de servicio, especialmente en una calle llena de turistas? Probablemente haya visto diez cajeros automáticos antes de encontrar uno que realmente funcionaba. ¿Cómo pagan los españoles? No siempre se puede usar la tarjeta, ¿no? Sin embargo, volví a casa con dinero en mi bolso. 
Pasé por el Torre de Oro en busca de un cajero automático que realmente funcionaba y no sólo servía como decoración. :D

Me alegro un montón de haber podido hablar con mi mamá por Skype porque así sigue existiendo nuestra conexión y no me siento tan sola como ayer. ¡Ojalá podamos hablar más cuando tenga wifi en el piso!

Es obvio que este día no parece tan interesante porque está lleno de burocracia y colas, pero me encanta escribir en el blog. Es una pena que no haya escrito en tanto tiempo aunque me gusta tanto y porque no podría imaginarme vivir sin creatividad o literatura. Por eso, quiero seguir escribiendo cuando tenga tiempo.

Gracias por leer mi blog.

¡Hasta pronto!

Kathi

PS: Como no me parece fácil aprender nuevo vocabulario, he decidido incluir cinco palabras cada día que he aprendido.

el cajero electrónico = Bankomat
retirar/sacar dinero = Geld abheben
la manta = Bettdecke
la bata/el albornoz = Bademantel
la placa (eléctrica) = Herdplatte 

Día 1: La despedida, la llegada y muchas lágrimas


No me acuerdo cuándo fue la última vez que lloré tanto como ayer, cuando tuve que despedirme de mi novio en el aeropuerto de Viena. Sólo me quedaron cinco pañuelos de papel para secar mis lágrimas que desmaquillaron mis ojos dejándolos negros como el cielo de la noche. Aunque el vuelo a Barcelona fue agradable y careció de turbulencias, no pude dormir porque tantos pensamientos inundaban mi mente.  

¿Cómo va a ser el semestre?

¿Cómo puedo aguantar la ausencia de mi familia?

¿Cómo puedo vivir sin que mi novio y yo nos veamos como antes? 

Me sentía como si faltara una parte de mi mente después de pasar por el control de seguridad en el aeropuerto. Y esta parte todavía está faltando.
Llegué sin retraso al aeropuerto de Barcelona donde pasé casi dos horas esperando el vuelo de conexión. Mientras que buscaba la puerta de embarque correcta, escribía con mi madre por Skype, la que intentaba animarme para que no me sintiera triste y nostálgica. Tras el embarque en el avión llevábamos casi media hora esperando el despegue, cuando el pilota nos dijo que no tenía el permiso de despegue y que había una tormenta justo en nuestra ruta. Por eso, seguimos esperando hasta que, por fin, nos levantáramos del suelo corriendo por el aire como un caballo por un hipódromo. 
El pilota acabó teniendo razón porque éramos agitatos tanto por las tormentas que varios niños se echaron a llorar ahogando el ruido de los motores. Por fin, llegamos al aeropuerto de Sevilla donde recogí mi maleta y fui a la parada de autobús que me llevó al Prado de San Sebastián. Iba poniéndome nerviosa cada vez más porque la batería de mi móvil me rogaba encarecidamente que la recargara. Como ya había anochecido y como no vía muy bien lo que decían las señales de las paradas, no bajé en la parada correcta así que tuve que ir andando al piso preguntando a cualquier persona en la calle dónde estaba para no gastar los cinco porcientos de la batería de mi móvil. Por fin, un chaval, que estaba corriendo por las calles, me ayudó a encontrar el piso donde el dueño de la casa y su mujer ya estaban esperándome. Primero, me saludaron atentamente, me enseñaron el piso y después me trajeron un paquete de leche e incluso melocotones y manzanas para que tuviera algo para comer después del viaje largo. Aunque me trataron cariñosamente, exploté a llorar otra vez cuando hablaba con mi novio. Me sentía sola porque nadie estaba allí aparte de mí. Y como todavía no hay internet, ni siquiera puedo seguir hablando por Skype con mi madre o mi novio porque cuesta tanto. Parecía como si se me rompiera el corazón.
No dormí bien esta noche porque mis pensamientos estaban atormentándome vehementemente. Mi madre me ha aconsejado que haga un tipo de calendario de Adviento para ver cómo pasan los días hasta que mi novio venga a visitarme y hasta que yo vuelva a Austria por la Navidad. Creo que este blog va a sustituir el calendario. Así no sólo puedo matar el tiempo sino puedo contar mis experiencias en la universidad y fuera. Espero que sea un tiempo inolvidable que valga la pena recordarla. 


¡Hasta luego!
Kathi